
La vida es bella, todo depende del punto de vista que la veamos.
Sin lugar a dudas, el mundo ante nuestros ojos desprende un luz de increible esplendor que no vemos, porque creemos tener cosas mejores que apreciar.
La vida es el soplo del viento que roza nuestro cuerpo en una noche estrellada. Es ver un ave surcar el cielo con la libertad que nosotros perdimos al fabricar un supuesto mundo mejor.
Pero..¿Es mejor nuestro mundo? ¿La tecnología nos hace más felices? Tomamos la comodidad como algo habitual de la raza humana, pero no siempre fuimos así, quien sabe, quizás el hombre primitivo al ser libre, al ser inconciente, vivía.
Hoy en día nos atamos solos a un consumismo y un individualismo que supera nuestras ganas de vivir, no vivimos por sueños ni por las simples ganas de vivir, vivimos para demostrar que somos mejores a nuestros pares, para surgir, para torturarnos ante un mundo de vicios, guerras. Porque mejor, no inventar un mundo en el cual no importe la clase social, el color de piel.
Los ideales son comunes, todos buscamos ser felices, pues lleguemos a esa meta en conjunto, por nosotros mismo, por la gente que sufre, por quienes tienen hambre, por quienes tienen frio.
Construyamos una sociedad VIVA, que no se deje estar ante los problemas del otro, a la que no le importe solo su bienestar sino el de todos.
Observemos todos juntos un atardecer, como el Sol comparte espacio con la Luna, como se turnan para que todos puedan ver un amanecer y un atardecer. Ese juego mágico entre los elementos. El mundo es perfecto sin máquinas, sin contaminación. El mundo es perfecto, porque así fue echo, el mundo no pidió en ningún momento ser modificado.
La vida solo transcurre, depende de nosotros que quede un mundo a futuro.