Ahí quedé. Tras los caminos ilógicos de la vida que me
llevaron a tus brazos, donde me sentí reconfortada por tanto tiempo. Una semana
bastó para que tiraras por la borda todo aquello que sentía.
Me rehusé a olvidarte, pero creo que tu amor se fue. Los amores como las aves, se echan a volar y
migran lejos, donde el sol se alce y caliente el roce de sus alas.