lunes, 14 de mayo de 2012

En mi tranquilidad

Tengo un cielo que solo brilla cuando tu sonrisa espuma el silencio.
Quien fuera estrella fugaz para surcarlo
Quien fuera Dios para tenerlo en sus manos.

Tengo una cascada de risa
que inunda sus aguas de canto.
Quisiera beberla entre llantos
y así ahogar mis cenizas.

Tengo música inserta en mis venas
que en su vaivén hidrata mis penas.
reposo entre mantas con pieles de seda
reposo en ciudades de flores serenas.


viernes, 11 de mayo de 2012

Capricho

La fuerza de mi alma inunda la sed que siente este cuerpo abatido y moribundo.
Mis gritos no son más que murmullos, no son mas que llanto que oculta el orgullo.
Tengo el miedo inserto en las venas, la frente en alto, mi alma en pena.
Tengo tu rostro oculto en mis sueños, de mis pasiones eres el dueño...
Y puedo desearte el infierno, desterrarte, levantarte de tumbas, odiar tu semblante
besarte, amarte, llorarte, sufrirte, pensarte, acariciarte, escucharte, mirarte...
Puedo enloquecer con solo tocarte, puedo embriagar mi sangre y solo querer llamarte,
pero estás tan lejos del calor de mi cuerpo, tan ausente de mis sentimientos
que el grosor de las montañas sería aún más fácil de traspasar.
Eres tan distinto a mí, eres tan ajeno a lo que pienso
puedo verte a cada instante y cada vez que te veo te odio más y más te deseo
puedo hacer contigo la guerra, ¿Y el amor?, quizás solo quede en un baúl de recuerdos.





viernes, 4 de mayo de 2012

Desde mi luna

Desde mi luna te observo inquieto
en noches de sábanas blancas cubriendo mi cuerpo
duermo serena, respiro el silencio
aspiro tus besos, añorando el recuerdo.

Nunca fuiste un dios en mi vida
ni mucho menos la muerte en mi lecho
pero tu sombra aún camina
y de a poco borras tras de ti el despecho.

Pero, ¿qué hay en ti que hipnotiza así mi mirada?
Y a pesar del desagrado que me provoca tan solo
tu forma de pararte, de moverte ante mí,
sigo tu aroma a grandeza
sigo tu esencia, tu implacable sutileza.

Somos guerreros en bandos opuestos,
pero de una guerra en la que sólo participamos nosotros
¿Cómo puede haber una confusión tan grande entre amor y el odio?
pero debo confesar que me derrito cada día
con el fuego de tus ojos...