miércoles, 7 de diciembre de 2011

El segundo en que todo quedó en nada...

¡¿Por qué?! me pregunto
sin encontrar respuesta a mi delirio.
Desborda de mi piel un sentimiento marchito
que pudre mi alma, mi ser, mi esencia, mi mirada
mi corazón inundado de llantos y agonías.

¿Tanto daño hice que merezco esto?
¿En qué momento el destino pagó con la misma moneda?

De estar en la cúspide, bajé al inframundo
al subterráneo de tus sentimientos
De ser tu confidente, tu amiga,
ahora soy una anónima que llega a tu vida
como si nunca se hubiese acercado a ella.

¿De qué sirve la inmortalidad del alma
si el odio inunda mi palpitar enardecido?
¿De qué sirve la felicidad eterna
si esa felicidad presume dejarte?

¿Cómo puedo dejar de lado esto?
¿Existe remedio alguno que pueda curar el mal de amores?
¿Puede alguien ayudarme con este calvario?
Suplico auxilio, suplico ayuda para olvidarme de quien me tendió la mano
y luego cortó mis venas.

El ser humano miente, juega como un niño con la palabra "amor"
sin darse cuenta que en sus manos tiene el poder de destruir naciones
¿O es que acaso, tan consciente está de este hecho
que aprovecha cualquier instante para desgarrar entre sus manos el alma ajena?

¿Y que puedo hacer ahora yo?
¿Acaso no te has dado cuenta
que me has dejado desnuda en mi caminar solitario?
¿Acaso no ves que ahora temo cruzar tu mirada
...o la de ella?

Tiemblo pavorida de lo que pueda pasar al aclarar la aurora.

Y aunque lamento no haber despertado antes de este letargo
no haber entendido antes tus palabras de desprecio
no haber entendido tus gestos de incomodidad
Lamento aún más haber visto quimeras
donde la realidad era más que evidente.

Atrás dejo el sueño confundido con realidad.
Atrás queda la ilusión de la perfección manifestada
en una complicidad digna de ser retratada.
Atrás quedan mis te quiero, mis sonrisas,
mis dulces y suaves caricias.
Sigo mi camino entonces,
y ya no habrá más marcha atrás.