La nostalgia tocó mi puerta esta mañana
y la dejé entrar, así sin más,
traía su ropa mojada,
necesitaba calor de hogar.
Besé su mano:
"Tanto tiempo,
un placer volverla a ver".
Inclinó su rostro,
me abrazó con fuerza
"Sabes que siempre te vengo a ver".
La nostalgia bebió té conmigo esta mañana.
Comentamos el tiempo,
cosas triviales,
como va la vida...
Luego escuchamos el viento.
La nostalgia se marchó
pero prometió volver.
"Mi casa es suya", le dije.
luego desapareció.
En realidad no sé si escuchó
de todos modos
siempre vuelve a aparecer.
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