Puedo oler la complicidad de tus palabras
susurrando ingenuidad disfrazada de rudeza
el miedo se palpa en tu mirada
no eres más que un niño
en busca de certeza.
Tus labios me incitan a locuras prohibidas
y tu risa me eleva a la simpleza
Esto realmente no tiene pies ni cabeza
pero de a poco despierta a las fieras dormidas.
Solo me resta reír y disfrutar
de este juego que parece prohibido
aunque no tenga lógica ni coherencia
aunque a ratos no sea más que indiferencia
resulta sin duda un juego divertido.
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