jueves, 18 de octubre de 2012

Me arrojo a los brazos de la noche
acurrucandome entre pastizales nocturnos.
El aire es como vertiente de sueños suaves
que deja atrás mis días taciturnos.

El sol brilla aún cuando lluevan estrellas
y mis ojos parecen brillar aún cuando están cerrados,
la inmensidad se extiende sobre flores bellas
anunciando el retorno de días dorados.


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