viernes, 4 de mayo de 2012

Desde mi luna

Desde mi luna te observo inquieto
en noches de sábanas blancas cubriendo mi cuerpo
duermo serena, respiro el silencio
aspiro tus besos, añorando el recuerdo.

Nunca fuiste un dios en mi vida
ni mucho menos la muerte en mi lecho
pero tu sombra aún camina
y de a poco borras tras de ti el despecho.

Pero, ¿qué hay en ti que hipnotiza así mi mirada?
Y a pesar del desagrado que me provoca tan solo
tu forma de pararte, de moverte ante mí,
sigo tu aroma a grandeza
sigo tu esencia, tu implacable sutileza.

Somos guerreros en bandos opuestos,
pero de una guerra en la que sólo participamos nosotros
¿Cómo puede haber una confusión tan grande entre amor y el odio?
pero debo confesar que me derrito cada día
con el fuego de tus ojos...

No hay comentarios: