Mi piel se acurruca entre los desperdicios de tu sombra extinta buscando el calor de recuerdos inconscientes que suscitan en mí tus apariciones nocturnas. Quisiera dormir eternamente, pero al abrir mis ojos, la realidad tangible es ajena a los sueños, a mis noches serenas.
Que más quisiera yo que ver en tus ojos la claridad del cielo, mas no puedo, solo veo sombras desdichadas y confusas que anudan la voz que se pierde en el silencio.
Ahogo mis esfuerzos, pero todo es en vano cuando leo el brillo de tu corazón en sonrisas de terciopelo.
La luz recoge en sus brazos escombros de deseo, el soplo de vida que con ansías quisiera alejar de mi ser inquieto, mas como llama se apaga la cordura de mis pensamiento, y caigo nuevamente en el juego, juego lento, sin sentido ni abatimiento.
Que más quisiera yo que ver en tus ojos la claridad del cielo, mas no puedo, solo veo sombras desdichadas y confusas que anudan la voz que se pierde en el silencio.
Ahogo mis esfuerzos, pero todo es en vano cuando leo el brillo de tu corazón en sonrisas de terciopelo.
La luz recoge en sus brazos escombros de deseo, el soplo de vida que con ansías quisiera alejar de mi ser inquieto, mas como llama se apaga la cordura de mis pensamiento, y caigo nuevamente en el juego, juego lento, sin sentido ni abatimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario