¿Tan fugaz fue el instante que permanecí en tus pensamientos
que a las horas de alejarte de mí corriste a otros brazos?
¿Tan poco fue el amor que sentías por mí,
que a la primera dificultad te diste por derrotado?
Me pregunto tantas veces
si vale la pena realmente seguir pensándote
y juro por Dios que no quiero
que odio hacerlo
porque me duele, cada vez que llega a mí tu recuerdo
es un cuchillo que penetra en mis entrañas
y me desangra por dentro...
Me siento miserable al considerarte
cuando tú ya me desechaste, me cambiaste como a un objeto usado.
Que lamentable es pensar que estuve tan errada.
Mejor seguiré adelante, y veré las cosas con otra mirada.
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