Puedo soñarte y pensarte
sin tener nada concreto que me acerque a ti.
Puedo verte ilusoriamente
enfatizando aquellos rasgos que en realidad no existen.
Pero ¿Quién eres tú, que como la sombra inunda
mi cuerpo sin estar presente?
Añoro tus besos amargos,
tus manos sobre mi cuerpo,
tu esencia, tu ser, tu cabello húmedo
bajo la lluvia...
Quisiera tenerte conmigo,
pero me es imposible tan solo hablarte.
Podría mirarte por horas y no me cansaría
podría besarte toda una vida
y aún así, no me saciaría.
Eres lo más extraño que he visto en mi mundo
y es por eso que deseo tenerte.
¡Esto me está matando!
como una herida mortal en lo más profundo de mi alma
a menudo siento que pierdo la calma
y ¿cómo no perderla?
si eres todo lo que quiero y no puedo tener.
A veces me pregunto ¿hasta dónde llegará todo esto?
¿hasta dónde llegará este juego?
Entre agravios y pasión desbordada.
Puede que nunca termine,
puede que nunca haya empezado...
Y ¿de qué sirve preguntarme todo esto?
Si de todos modos
no llegaremos a ningún lado...
1 comentario:
Has puesto musicalidad a la lectura, eso es agradable. Me ha gustado este poema particularmente porque se inserta dentro de lo que podria llamar "supuestos", has configurado una situación que merece la pena pensar, que merece la pena observar.
Ahora se lee más apaciguada la angustia de los dos poemas anteriores, pero aún así se percibe la melancolía entre las lineas, un amor imposible, no porque hayan demaciadas diferencias o las distancias, sino que la imposibilidad está en el cómo nos enfrentamos a él, como le tomamos y qué nos significa, tanto como protagonistas como así también lectores e interpretes.
Las ansias carcomen esa melancolía lacónica transmutandola en algo que se ha de gosar, un goce diferente al que sentimos con el placer inmediato de una cosa simple, se ha tornado más refinado y eso es admirable si le sabemos usar.
Publicar un comentario