martes, 29 de noviembre de 2011

No soy nada
no soy algo tampoco
porque mi esencia se extinguió de a poco
a medida que tus ojos se posaron en otros...
a medida que tus besos fueron para otro...

Puedo llorar y no me importa
puede ahogar mi grito este silencio mortal,
pero no puede apagar mi sentir,
mi pena, mi tristeza...

Más vale dormir
y así ignorar el desenlace
que puede tener lugar al transcurrir el tiempo.

Más vale arrancar, tal vez huir,
huir lejos de ti
donde tus ojos ya no existan
y tu boca solo pueda abrirse en pos del silencio.

No quiero sentir,
ya no más,
solo me queda dormir.

1 comentario:

Mevlyma dijo...

Este me ha gustado más -los voy leyendo del más antiguo al más nuevo-, ciertamente se mantiene el tono romántico, pero se ha dado un giro en la posición del hablante. Ahora el Yo deja de lanzarse y se le retoma, intentandose aferrarse a él, sea en sí mismo o en alguna otra cosa que surja o se quiera (el sueño en este caso).
Este poéma es como un proceso que se muestra, pues si bien parte no queriendo ser nada y mostrandose como no siendolo por acción de este tercero, al final del mismo se ha recobrado a sí para luego alejarse de manera alguna de aquel que la acongoja, es como lo que Camus muestra al decirnos "mañana lo hago" o lo que le responde la esposa de Cioran a Marcel "ve a dormir y piensalo nuevamente mañana, ya veras que será distinto", se da la oportunidad de una diferencia, se inserta un elemento que presta reajustar lo que se vive, si bien sigue viniendo de ese tercero que me afecta, reconozco que es a mí a quien afecta y me percato además de que más vale el olvido y el alejamiento de algo que no tiene solución ya, que perecer en ese incordio absurdo.