martes, 29 de noviembre de 2011

Es mi angustia, un hilo
en estos momentos de agonía
quisiera enjuagar mis ojos
en mares de tristeza,
pero me es imposible ignorar el fuego que quema
mi piel por dentro.

Siento morir
y mi vida se agota en cada paso que estás lejos de mí.

No tiene sentido sufrir,
por quien no hace más que ignorar el cálido aroma
de la primavera en botón de rosa.

¿Qué sentido tiene sufrir?
¿Qué sentido tiene llorar?

No existe un receptor tangible, presente
de todo este dolor.

Quisiera calmar mi angustia,
quisiera sopesar mis penas,
pero me deprime el solo hecho de pensarte

¿De qué me sirve quererte?
¿De qué sirve tan solo imaginarte?
Si en un suspiro desapareces
de este corazón que se marchita.

¿Quién fuera ladrón de cuerpos para robarse el mio esta noche?

Amor desdichado,
corazón agónico...
Que en tu palpitar das vida a quien no quiere más vida
a quien muere de a poco...
A quien agoniza en cada segundo de esta soledad
de esta ausencia...

¿Quién recibirá las caricias de mis manos?
¿Quién recibirá los besos dulces que de mi boca hubiesen salido?

Y yo estoy aquí, ahora,
en la tierra más lejana y baldía
de este, tu corazón.

¿Dónde estoy yo? si no es en el último rincón de tu ser...
Pero yo siempre estaré ahí, lejos de ti
y no me queda más que asumir esto que por destino he de recibir.

No me queda más que imaginar un sueño donde el gozo inunde mi alma
y tu recuerdo, como un mar que desborda
cese para dar cabida a la calma...

1 comentario:

Mevlyma dijo...

Ok, sé que esto lo tenía pendiente hace mucho, pero ahora me he dado el tiempo dentro del cerro de lecturas, espero te sirva de algo mi opinión.

Me ha parecido interesante, y ciertamente, tiene un sentido romántico muy marcado, para mis gustos un tanto meloso al menos el primer tercio. Hay constantemente una referencia al Yo, pero en caracter de proyección, alejamiento y olvido de aquel, por lo mismo esa agonía que circunda cada una de las estrofas, una agonía angustiosa que busca ser encargada a quien, por favor, quiera tomarla.